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Historia

René Guénon y Charbonneau Lassay: Correspondencia

René Guénon, Louis Charbonneau-Lassay

«Dos grandes espíritus, no necesariamente alineados en sus sistemas de creencias personales, pueden, sin embargo, respetar sus diferentes puntos de vista y colaborar en una obra notable.»
Autor
René Guénon, Louis Charbonneau-Lassay
Traducción
Cristian Jacobo
Páginas
179
Dimensiones
15 × 21 cm
Idioma
Español
Área
Historia

Sobre el libro

Como veremos en las cartas entre René Guénon y Louis Charbonneau-Lassay publicadas en esta colección de cartas, estos dos hombres se tenían un gran respeto y empezaron a mantener una correspondencia regular e importante a partir de 1924... A través de Regnabit, Guénon entabló amistad con Charbonneau-Lassay por su interés común por el simbolismo, y se conocieron personalmente en casa de este último. Charbonneau-Lassay apreciaba mucho toda la información doctrinal y metafísica que Guénon podía proporcionarle sobre ciertos símbolos cristianos y, a su vez, Guénon apreciaba mucho todos los conocimientos históricos e incluso los descubrimientos de emblemas que Charbonneau-Lassay le aportaba. Prueba de ello es que René Guénon aparece citado 38 veces como referencia en el Bestiario de Cristo. Después que Guénon dejara la revista Regnabit en 1927, los dos hombres mantuvieron una estrecha amistad y continuaron intercambiando correspondencia hasta la muerte de Charbonneau-Lassay en 1946. Guénon incluso le ayudó a publicar su Bestiario de Cristo, proporcionándole contactos en el mundo editorial y nombres de posibles subscriptores entre sus propios amigos y corresponsales. Guénon también se interesó por la transmisión de la obra de Charbonneau-Lassay hasta sus últimos días, habiendo sugerido a un colaborador en Francia, George Tamos, amigo común de ambos, que conservara los archivos de Charbonneau-Lassay e intentara reconstituir ciertas obras inacabadas (...)

Lo que demuestra claramente el contenido de la correspondencia entre René Guénon y Louis Charbonneau-Lassay es que dos grandes espíritus, no necesariamente alineados en sus sistemas de creencias personales, pueden, sin embargo, respetar sus diferentes puntos de vista, y elevarse por encima de estas diferencias para colaborar en una obra notable que se convertirá en una referencia para las generaciones futuras. Nuestro mundo actual, que nunca ha estado tan dividido política y religiosamente, podría aprender mucho de esta lección que trasciende nuestras individualidades" (Prólogo).

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