Sobre el libro
El objeto de este pequeño libro es ayudar a quienes desean comprender los Evangelios y leerlos en profundidad, sin contentarse con los pocos «trozos» que se ofrecen en las misas dominicales.
Nos dirigimos a quienes, para comprender mejor la vida de Jesucristo relatada por los evangelistas, necesitan todavía que se les indique el camino.
Si el alma es recta y sincera, pronto entrará en contacto directo con su Salvador; lo verá vivir, lo sentirá actuar, y pronto, como María de Betania, sentada a sus pies, recibirá una creciente fuerza de convicción, o bien, como los discípulos de
Emaús, dirá: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba?».
Jesucristo en los Evangelios ya no aparece como una abstracción para quien los comprende de verdad. No es el Dios de los filósofos y de los eruditos, sino el CRISTO VIVO; sí, vivo en nuestras vidas, el que no puede ser captado por las fórmulas, pero que puede ser encontrado por los corazones sencillos y puros.
Estas páginas se dirigen a corazones bienintencionados, no a razonadores y mentes finas incapaces de comprender
la Escritura.
«Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque encubres estas cosas a los sabios y a los prudentes, y las revelas a los pequeños» (Mt. XI, 25).
Por eso, hay que abrir los Evangelios con alma de niño, leyéndolos como en oración. Pero, dicho esto, ¡lejos de nosotros
despreciar la cultura general y el conocimiento de los lugares bíblicos! Al contrario, estas cosas nos ayudarán a captar la vida judía en la época de Jesús y nos permitirán adentrarnos en el ambiente en el que vivió Cristo.
En este pequeño manual desarrollaremos tres ideas principales:
Debemos leer el Evangelio con espíritu de fe, humildad, confianza, oración y amor (Prólogo).